El alcoholismo es un problema de salud producido por el consumo compulsivo de alcohol, el cual es capaz de generar dependencia física y psicológica. Se trata de una ingesta desmedida, problemática, difícil de controlar por la propia voluntad. A su vez, esta conducta está causada por múltiples y variados factores: predisposición física, vulnerabilidades psicológicas y factores sociales que faciliten el consumo.

Pero uno de los aspectos más llamativos del alcoholismo es que muchas veces, en sus fases tempranas, está socialmente aceptado.

España es un país en el que parte de su ocio gira en torno al consumo de alcohol, las expresiones populares ya nos dan buena cuenta de eso: “¡Vámonos de cañas!”, “¿Tomamos un vino?”, “un día sin vino es un día sin sol”.

Además, las redes sociales nos bombardean continuamente con imágenes que naturalizan el consumo de alcohol. Estamos en una sociedad que se premia al que más consume ¿A que no puedes beberte una cerveza de trago?

Todo este panorama dificulta la visualización del inicio de la adicción al alcohol: una persona es alcohólica por cómo bebe independientemente de que lo haga todos los días, un día a la semana o mas esporádicamente. Sin embargo, no es alcohólica cualquier persona que consuma alcohol, ya que puede haber consumo sin establecer un vínculo de dependencia y adicción con él.

¿Qué ocurre en el cuerpo humano cuando hay dependencia?

 La aparición de la tolerancia a la bebida

¿Por qué van aumentando las cantidades consumidas de bebidas alcohólicas? Porque el cuerpo genera tolerancia a la sustancia, es como si se acostumbrara y, al no producir el efecto esperado, entonces se hace necesario tomar más cantidades de alcohol o bebidas alcohólicas más fuertes para lograr los efectos que se buscan.

¿Por qué la persona alcohólica no puede parar de beber?

Otra concepción a desnaturalizar refiere a las razones de la dificultad, en unos casos, y a la imposibilidad, en otros, de parar de beber. No es por gusto, capricho ni por vicio, es por la fuerte compulsión a tomar que siente la persona alcohólica, que llega a tornarse irrefrenable y que escapa a su control voluntario, porque se encuentra en una situación de dependencia física y psicológica.

El cuerpo pide el alcohol y la cabeza lo necesita para seguir. Además sin consumo se desarrollan los síntomas de la abstinencia, la cual se presenta con sensaciones desagradables, manifestaciones físicas, ansiedad, irritabilidad, angustia y fuertes ganas (necesidad) de consumir.

Elena Jambrina

Psicóloga en Anclaje Positivo S.L

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